Mujaddara, guarnición de arroz y lentejas con especias. Cocina palestina



Esta deliciosa receta de cocina palestina merece que hagas un alto en tu camino, la prestes toda la atención que merece y la cocines y después disfrutes en familia. Es fácil de hacer, extremadamente económica y resulta una verdadera fiesta de aromas y sabores ¿Aún necesitas más argumentos para convencerte?
Pruébalo como guarnición o como plato único, pero pruébalo. Te va a sorprender, ya verás.


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INGREDIENTES

· 200 gr de arroz basmati
· 150 gr de lentejas cocidas
· 2 cebollas grandes
· 3 cucharadas de aceite de oliva virgen extra
· 2 cucharadas soperas de piñones
· 1 cucharadita de comino molido
· 1/2 cucharadita de canela
· 1 cucharada de pimentón de la Vera (o 1/2 dulce y 1/2 picante)
· Sal
· Pimienta negra recién molida

Opcional 'Salsa de yogur'
· 1 yogur griego
· 1 lima (ralladura y zumo)
· Pizca de sal




ELABORACIÓN


1. Pela y parte las cebollas en aros, pon 2 cucharadas soperas de aceite en una sartén o en una cazuela y rehoga a fuego suave hasta que quede perfectamente pochada, es decir: oscura y con sabor dulzón.
El proceso tarda entre 60 y 90 minutos.

2. Cuece el arroz basmati siguiendo las indicaciones del fabricante. Escurre y reserva.

3. Una vez que está pochada la cebolla, retira a un plato y reserva un momento. En esa misma sartén, sin lavar, añade los piñones y tuesta ligeramente. Saca a un platito y reserva también.

4. Retira la sartén del fuego, añade el comino y la canela, tuesta ligeramente. Mantén fuera del fuego, añade la cucharada restante de aceite de oliva y el pimentón, mezcla y rehoga unos segundos.

5. Incorpora inmediatamente el arroz, las lentejas (que estarán bien escurridas), la mitad de la cebolla pochada y los piñones que tenías reservados. Añade un poquito de aceite más si lo deseas.

6. Sirve con la cebolla pochada que aún no has añadido y remata con perejil fresco picado (este último es opcional).



¡Espero que te guste!

Fuente de la receta: Jose C. Ceballos


Boniato, el otoño es naranja. Recetas con boniato


El otoño no solo trae los primeros resfriados y el controvertido cambio de hora, entre las joyas gastronómicas que nos regala encontramos el boniato (también conocido como; moniato, papa dulce, camote o batata, según la región o país en el que te encuentres), que sin duda es uno de mis productos otoñales preferidos.

Es tan versátil que podrás incluirlo tanto en recetas saladas como dulces. Se encuentra con mucha facilidad tanto en pequeñas fruterías como en grandes supermercados y además resulta económico.
A los niños les encanta, y es que su agradable sabor y atractivo color naranja probablemente tengan mucho que ver en este aspecto. Y si a todo lo anterior sumamos sus beneficiosas propiedades para el organismo (es rico en provitamina A y en vitaminas B,C y E), este discreto tubérculo se posiciona en cabeza como una excelente opción que nos ayudará a evitar la tan temida 'rutina culinaria'.



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Pero ¿En qué tipo de recetas puedo incluir el boniato?
Pues mira, queda genial con legumbres (prueba unas lentejas con hongos —si son boletus mejor que mejor—, boniato y alguna especia como cúrcuma, cilantro, comino o pimentón. Es muy sencillo de hacer y resulta diferente y riquísimo).
En cremas de verduras, a mi me encanta, voy variando los ingredientes pero casi siempre pongo boniato porque —al igual que me ocurre con la calabaza— su color naranja me da muy buenas vibraciones a la hora de cocinar.
En guisos de carne funciona estupendamente, además con cualquier tipo; ternera, cerdo, conejo, cordero, pollo, pavo, pato o caza. Puede que te sorprenda pero te aseguro que el boniato le sienta bien a prácticamente todo el reino animal jajajaja.
Con pescados también se lleva genial, en chips con escabeches o en puré para servir cuando prepares asados. Con pulpo braseado a la parrilla es un espectáculo.



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Si te decantas por incluirlo en recetas dulces, te recomiendo que pruebes a asar el boniato (con piel y envuelto en papel de aluminio durante unos 50 minutos a 200º), cuando esté templado pela y trocea en gajos o rodajas, sirve con un hilo de leche condensada por encima y unas escamas de sal. Acompaña con unos frutos secos, pasas de Corinto (que si te apetece puedes remojar en ron) y helado de vainilla. Un lujo, en serio.
También queda muy bien en flanes, cremas dulces —similares a unas natillas— y en buñuelos.

Otra buena idea consiste en hacer chips con la ayuda del microondas, una sencilla y rapidísima forma de conseguir un snack saludable y muy, muy rico. Para ello únicamente tienes que lavar bien el boniato y sin pelar, cortar finas lonchas con la ayuda de una mandolina o un cuchillo bien afilado y algo de paciencia. Pon papel de horno en el plato del microondas, rocía con un poquito de aceite de oliva en spray y dispón las lonchitas de boniato, sin que se toquen unas con otras, esto es importante. por lo que deberás hacer la operación en tandas.
Ve programando de 30 en 30 segundos, así no correrás riesgos innecesarios y evitarás que se termine carbonizando el tema. Al sacarlo añade sal en escamas y espolvorea con tus especias favoritas, en casa nos encantan con pimienta rosa, curry o copos de ajo en polvo, chile y romero o tomillo frescos.
Venden kits especiales para hacer chips vegetales (no solo de boniato, puedes hacerlos de; patata, manzana, calabacín, remolacha o zanahoria).



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Hay mil y una maneras de sacar partido a esta preciosidad naranja: asa y rellena con carne picada y un salteado de verduras y setas, añade un queso que te guste y hornea ¡Queda de 10! O pela, cuece y machaca 3 ó 4 boniatos y prepara un puré con una nuez de mantequilla, sal y pimienta negra recién molida. Resulta la guarnición perfecta para cualquier plato.

En definitiva, pierde el miedo a probar ingredientes o elaboraciones nuevas, no te aburras elaborando siempre los mismos platos. Sé travieso y no te pongas límites en la cocina, bueno ni en ningún apartado de tu vida. Pero eso ya es otro tema jajajajaja.


¡Espero que te resulte útil!



Kit&Chef; ingredientes, utensilios, recetas y consejos del chef para que triunfes en la cocina. Sorteo de una caja


Kir&Chef es una forma fácil y divertida de aprender nuevas técnicas de cocina. Una propuesta original e innovadora que combina dentro de una caja todo lo que necesitas para ponerte manos a la obra en los fogones; ingredientes, utensilios, recetas y los consejos de un chef para que no te pierdas en ningún momento del paso a paso.
Solo faltan un par de cosas para completar el kit pero debes ponerlas tú, son las ganas de aprender y la intención de pasar un buen rato cocinando.

Mes a mes descubrirás todas las posibilidades que te ofrecen productos como el arroz o la pasta, y lo harás con la ayuda del kit que encontrarás dentro de la caja que recibirás en tu casa.





Elige tu versión, dulce 'Repostería' o salado 'Cocina de mercado', y aprende a elaborar creativos y tentadores platos para sorprender a tus comensales. No temas a las dudas o posibles contratiempos porque tendrás disponible a tu chef en el área privada de la web de kitandchef.com siempre dispuesto a echarte un cable para que salgas airoso y resuelvas sin ningún problema todo tipo de dificultades.

Recibe tu caja, cocina con tu chef y comparte con tu comunidad.

¿Te apetece probarlo? ¡Pues lo tienes muy fácil! Hasta las 12:00h del lunes 7 de noviembre puedes participar en el sorteo de una Caja del Taller de Repostería —para aprender a hacer bizcochos y rellenos— idéntica a esta:





Tan solo debes dejarme un comentario aquí abajo con tu mail para poder contactar contigo o si te resulta más cómodo en la publicación que haré en mi página de Facebook, e inmediatamente estarás incluido/a en la lista de participantes. Designaré un número a cada participante, publicaré la lista en Facebook esa misma tarde y el ganador será el que coincida con las 2 ó 3 últimas cifras (depende el número de participantes) del sorteo de la ONCE que se celebre ese lunes 7 de noviembre de 2016. Esa noche anunciaré el ganador y el martes 8 me pondré en contacto con el/la afortunado/a para que me facilite sus datos (nombre, apellidos, dirección postal y teléfono) y puedan enviarle su premio desde Kit&Chef lo antes posible.
Sorteo válido para todo el territorio español.


Te dejo enlace a la página en Facebook de Kit&Chef, seguro que te apetece echar un vistazo. Te animo a que le des al 'Me gusta' para no perder detalle.


¡Espero que te resulte útil!


Ajo negro. Qué es y cómo utilizarlo


El ajo negro es un producto relativamente nuevo en nuestras despensas. Es probable que lo hayas probado como ingrediente 'exótico' en algún restaurante, que algún amigo aficionado a los productos gourmet te lo haya recomendado o al menos que por tus manos haya pasado alguna información haciendo referencia a tan loado alimento. Pero sonarte te suena, eso es seguro.


Ajo negro ya pelado, puedes encontrarlo ya comercializado así y resulta un formato muy cómodo.


El ajo negro es un producto de origen japonés que se obtiene tras un proceso de fermentación natural en condiciones de temperatura y humedad controladas. Al fermentar las proteínas se convierten en azúcares y el ajo pierde gran parte de su 'agresividad', sus propiedades organolépticas cambian y adquiere delicados matices.

¿Cómo puedo identificarlo? ¿Huele a ajo?
Muy sencillo, es de color negro intenso y tiene un penetrante pero agradable aroma, muy parecido a la salsa de soja. No tiene ni el olor ni el sabor característicos del ajo crudo.

¿A qué sabe?
Muy rico, suave y dulzón, con matices balsámicos de fondo que enseguida te recuerdan al regaliz e incluso a algunos tipos de miel. Tiene umami y posee la cualidad de potenciar otros sabores. Infinitamente más suave que el ajo común, si no te gusta el ajo no temas, puedes probarlo tranquilamente porque no tiene nada que ver.

¿Y su textura?
¡Sorprendente! Similar a la de una gominola, suave y tierna. Te encantará.

¿Qué beneficios se le atribuyen?
Aparentemente resulta un potente antioxidante por lo que nos ayudará a prevenir el envejecimiento celular, refuerza el sistema inmunitario, funciona como antibiótico natural y además es antiséptico y fungicida. Propiedades, que en caso de ser ciertas, no resultan nada desdeñables.

¿En qué tipo de platos puedo usarlo?
Va muy bien con quesos suaves, todo tipo de hongos, verduras asadas, ensaladas que lleven ahumados como el salmón, huevos poché, purés con base de patata, pescados —prueba con bacalao, rodaballo o merluza— o carnes —a las aves y a la caza le sienta de lujo—.
También resulta delicioso en platos de pasta con frutos secos, recetas con bechamel, sopas frías o gazpachos, salsas cremosas como romescu, alioli o mayonesa o en aliños más ligeros, en tortilla de patata —añade trocitos de ajo negro al huevo batido justo antes de mezclarlo con la patata y verás que cosa más rica—, en ciertos risottos o con cous cous, en hummus, como agente aromatizante de mantequillas etc ¡Utiliza tu imaginación! Seguro que funciona en infinidad de propuestas.

Puedes añadirlo rallado, troceado o frotarlo para impregnar con su aroma rebanadas de pan recién tostado o el recipiente donde vayas a servir tu receta. Si eres valiente puedes incluso usarlo en postres; con chocolate negro y jengibre queda de vicio, como topping si lo confitas o en cremas dulces. Atrévete ¿Por qué no?

¿Dónde puedo comprarlo?
Ahora es un producto fácil de encontrar, en la mayoría de supermercados y fruterías y/o verdulerías lo tienes. El formato de venta más habitual son cajitas con 2 ó 3 cabezas de ajo completas (sin pelar) en su interior, pero recientemente también han comenzado a comercializarlo en pequeños botes que traen los dientes de ajo ya pelados. Esta última opción resulta muy práctica, está elaborado en Córdoba con ajo morado y su precio no es elevado (85 gr valen 3.99€). Es de la marca 'La abuela Carmen', yo lo compro en Mercadona.



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Asturias, paraíso natural. Dónde y qué comer en Asturias


Asturias es un gran mar y montaña, un lugar donde siempre apetece perderse —o encontrarse, depende cómo lo veas— y donde siempre apetece regresar. Un bellísimo azul, un inmenso verde, bosques de cuento, innumerables y preciosas playas, aire limpio, cero prisas y mucho por disfrutar.
Imbatible en paisaje, Asturias es un compendio de lugares interesantes que debes recorrer.

Su belleza te dejará sin palabras en más de una ocasión. Oviedo, Gijón, Llanes, Cangas de Onís, Ribadesella, Lastres, Cabrales, Puerto de Vega, Cangas del Narcea etc. Desde la capital hasta el pueblín más pequeño, costa o interior, todo merece la pena. Lugares emblemáticos y rincones más escondidos, seguro que encuentras tu sitio preferido en el paraíso y fijo que lo disfrutas con un culín de sidra en una mano y un trocín de queso o un bollín 'preñao' en la otra.


Cata de quesos asturianos en el Parador Nacional de Cangas de Onís.


Pero mi obligación es hacer hincapié en que pruebes su gastronomía, en que te dejes atrapar por la impecable calidad de sus productos y la maestría con la que la legión de grandes cocineros que habitan esta tierra los tratan en sus cocinas —casi templos para muchos, entre los que me incluyo—.
Nacho y Esther Manzano en Casa Marcial (2* Michelín) y La Salgar (1*) o en su versión más desenfadada y divertida llamada Gloria (la encontrarás tanto en Oviedo como en Gijón). Una maravilla de hermanos que sin duda llevan la cocina en su ADN. Visitarles siempre resulta un gran acierto.
Luis Alberto Martinez Abascal de Casa Fermín, imprescindible cuando estés en Oviedo. Impecable elegancia en todos y cada uno de sus platos, te va a enamorar la armonía que presenta cada propuesta.
Pedro y Marcos Morán, de Casa Gerardo. O cuando cocinar se convierte en el maravilloso y sorprendente arte de conquistar al comensal. Todos deberíamos probarlo alguna vez para al final de nuestro camino poder decir que sí supimos disfrutar de las cosas buenas que nos ofreció la vida.
Diego Fernández de Restaurante Regueiro (Tox, Puerto de Vega), cocina tradicional repleta de toques únicos. Te encantará la sorprendente mezcla de vibrantes sabores y estupendas texturas. Me declaro absolutamente fan de este joven pero ya más que reconocido cocinero.
Pepe Ron en el Bar Blanco de Cangas del Narcea, fantástico. Tradición e innovación pueden ir de la mano, aquí verás un claro ejemplo. No puedes perdértelo, de verdad que te va a encantar.
Jaime Uz, chef propietario del Restaurante Arbidel en Ribadesella (1*). Uno de mis favoritos, acogedor y con una cocina que me apasiona. 100% recomendable también.

Fabada y su compango, sidra, cachopo, pixin, ostras del Eo, verdinas, arroz con pitu caleya, torto con picadillo, cebollas rellenas, pulpo de Puerto de Vega (primer pulpo del mundo acreditado con ecoetiqueta), andaricas, bollos 'preñaos' de chorizo, arroz con leche, casadielles, frixuelos, torrijas, un cafetín bien puesto o las mejores croquetas del mundo ¡Qué bueno todo! Y que conste que tan solo es un pequeño extracto de la lista de cosas que deberías probar sí o sí cuando visites Asturias.

¿Y para llevar de recuerdo? Productos con merecido reconocimiento y tan buenos que no puedes perderte por nada del mundo, ninguno de ellos merece quedarse al margen de tus planes. Además se convertirán en un estupendo regalo cuando regreses de tu viaje; Faba Asturiana, Queso DOP Cabrales, IGP Ternera Asturiana, Sidra de Asturias, Queso DOP Afuega´l Pitu, Queso Gamonéu, Chosco de Tineo IGP, Vinos DOP Cangas, Queso DOP Casín, Queso DOP Los Beyos.


¿Te apetece Asturias? ¡A mi siempre!

#AsturiasParaisoNatural #AlimentosdelParaiso

Ensalada cocha. Receta de ensalada templada de tomate y pimiento asado


Que las cosas buenas de la vida hace mucho que ya están descubiertas es algo que he aprendido de un tiempo a esta parte. Ahora soy capaz de entender que a veces nos empeñamos en descubrir y nos olvidamos de recordar.
Bueno, pues la receta que hoy os traigo se trata de eso, de recordar. De rescatar deliciosos tesoros de la gastronomía tradicional, bien sea de la nuestra o como en este caso de la de otras culturas o naciones.

Esta ensalada cocha o 'matbuja' (que significa 'cocinada'), plato de la cocina sefardí, es muy fácil de hacer y resulta una interesante opción para aprovechar los últimos coletazos del huerto. Esos tomates tan carnosos y fragantes que has cosechado, pero que ya están demasiado maduros para comer de otra forma, junto con unos pimientos rojos y/o verdes para asar que tan estupendos encuentras ahora, son el 'quid' de esta receta.

Resulta una delicia si lo sirves como guarnición de carnes o pescados, o si simplemente lo acompañas de una rebanada de (un buen) pan recién tostado ¿Te apetece probar? ¿Sí? ¡Pues venga, esto es lo que vas a necesitar?



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INGREDIENTES

· 3 ó 4 pimientos morrones (que sean bien grandotes)
· 4 ó 5 tomates maduros
· 4 ó 5 dientes de ajo
· 1 cucharadita (o más) de cominos 
· Aceite de oliva
· Sal al gusto
· Miel de brezo o unas gotas de vinagre de manzana (ambos ingredientes son totalmente opcionales)



ELABORACIÓN


1. Asa los pimientos como lo hagas tradicionalmente.Yo precaliento el horno a 180º, lavo los pimientos, embadurno cada uno con unas gotas de aceite de oliva virgen extra, añado una pizca de sal, coloco en una bandeja y llevo al horno durante aproximadamente una hora.
Una vez están listos, saco del horno, cubro con un trapo limpio y dejo que 'suden' y pierdan temperatura para que después me resulte más fácil pelarlos.

2. Una vez que tengas los pimientos pelados, córtalos en tiras —no demasiado finas, como de un dedo de grosor— y ponlos a escurrir en un colador durante una par de horas por lo menos para que suelten todo su jugo (este jugo no lo desperdicies, sería una pena, añádelo a algún guiso y verás que rico queda).

3. Lava, pela, despepita y trocea los tomates para comenzar a preparar el sofrito.
(o simplemente lávalos y trocéalos si lo vas a triturar después)

4. Pela y lamina los ajos, añade aceite a una sartén amplia y dora. Inmediatamente después, antes de que se quemen, incorpora los tomates troceados y sofríe unos minutos o hasta que veas que los trozos de tomate se deshacen.

5. Mientras se sofríe el tomate, pon una sartén pequeñita al fuego y tuesta ligeramente los cominos para que desprendan todos su aroma y enriquezcan la ensalada.

6. Añade los pimientos en tiras y los cominos al sofrito de tomate (que si no pelaste y despepitaste antes de cocinar habrás pasado por el pasapuré ahora), mezcla cuidadosamente, baja el fuego y cocina unos 45-50 minutos —o hasta que el caldo se consuma— a fuego muy suave.

7. Prueba el punto de sal, remata si quieres con un hilo de miel —la de brezo le va genial— o unas gotitas de vinagre de manzana, sirve acompañado con bien de pan (de uno que esté rico, insisto, esto es muy importante) y disfruta.



¡Espero que te guste!

Fuente de la receta: propia