¿Necesito un espiralizador? La respuesta es 'sí' y lo sabes


Aparecen en revistas, programas de televisión de índole gastronómico y rrss. Bombardean nuestra voluntad y nos crean la necesidad de probarlos. Son los espiralizadores, se han instalado en nuestras vidas y parece que tienen intención de quedarse para largo.

Puede que aún no hayan llamado a tu puerta, en cuyo caso este artículo está escrito para ti. En él descubrirás qué es y por qué vas a sentir el impulso de salir corriendo a comprar un espiralizador desde el mismo instante en que termines de leer este artículo.

¿Qué es un espiralizador?
Pues algo muy sencillo, se trata únicamente de un aparato que sirve para realizar el corte de hortalizas duras en forma de espagueti (con los modelos más sencillos) o tagliatelle y fetuccini (con los trastos más sofisticados).
Esto nos ayuda a presentar verduras y hortalizas de una manera original y nos permite dejar volar nuestra imaginación para crear platos de 'zoodles' diferentes y muy divertidos.


Cortador de verduras en espiral 'spiralfix' de Cooking the Kitchen Company


¿Qué tipos de espiralizadores existen en el mercado?
Existes tres tipos (al menos que yo conozca)
- El más básico en forma de sacapuntas o afilador de lápices (aquí)
- Un modelo cruce entre guillotina y potro de tortura que funciona a manivela y cuenta con diferentes cuchillas de corte intercambiables para obtener distintos acabados.
- En formato recipiente y con mecanismo giratorio (aquí)

¿Con qué tipo de hortalizas funciona?
Con las variedades duras, principalmente; calabacín, zanahoria, patata, nabo, remolacha, rábano o pepino.

¿Son fáciles de usar?
Absolutamente sí, hasta un niño que pretenda emular a sus ídolos de  'MasterChef Junior' podría usarlos sino fuera porque una de las piezas que lo componen es la cuchilla que practica el corte.

Y su limpieza ¿Se pueden meter en el lavavajillas?
Sí, sin problema. Si su uso es fácil su limpieza y almacenaje hasta el siguiente uso es coser y cantar.


Cómo elegir la balanza electrónica de cocina ideal


Objetos cotidianos que pasan desapercibidos, discretos utensilios a los que no damos ninguna importancia pero si tuviéramos que prescindir de ellos las pasaríamos canutas.
En esta ocasión nos referimos a la balanza electrónica de cocina, tan práctica —y a la vez olvidada en muchos casos— como imprescindible.





Usar una balanza electrónica o báscula digital de cocina no garantiza que tus recetas sean un éxito pero ayuda a realizar un trabajo mucho más preciso, minimizando las posibilidades de error al añadir cada ingrediente hasta lograr que prácticamente desaparezcan.

En repostería resulta imprescindible y si el furor del pan casero también llamó a tu puerta, sabrás a estas alturas que vas a necesitarla antes de ponerte manos a la obra —a la masa mejor dicho—.
Pero no solo es útil cuando nos movemos entre harina, azúcar y levadura, medir líquidos para vinagretas, salsas o escabeches y calcular con exactitud la cantidad de cada ingrediente en postres o guisos, son otras de las funciones que harán que te plantees cómo has logrado sobrevivir durante tantos años sin su ayuda.

A la hora de elegir una balanza electrónica siempre es buena idea que incluya un recipiente para poder pesar aquellos alimentos líquidos o en polvo que de otra manera sería un engorro medir. Analizar para qué la vamos a usar mayoritariamente y qué cantidad necesitamos que sea capaz de pesar (por lo general la capacidad máxima es de 5 kg). También es fundamental comprobar que su uso y limpieza sean extremadamente sencillos y cómodos para que no termine sus días olvidada en un oscuro armario. Sin olvidarnos, por supuesto, de que cuente con la imprescindible función de tara (descuenta automáticamente de la pesada el peso del recipiente y de los ingredientes que vayamos incorporando si deseamos mezclar varios en una misma pesada). Por último y para estar completamente seguros de que hemos realizado una buena elección, nos cercioraremos de que la balanza que vayamos a comprar disponga de diferentes unidades de medida, que su precisión sea de al menos 1 g, que su tamaño sea el adecuado al espacio con el que contamos y ni que decir tiene, que nos guste su diseño y acabado.

Una balanza electrónica siempre es útil, tanto para novatos o principiantes como para aquellos expertos que por un día tienen que enfrentarse al reto de cocinar para un número de personas al que no están acostumbrados, y necesitan comprobar que la proporción que ponen de cada ingrediente es la adecuada.

Si tienes un amigo 'cocinillas' y buscas un regalo útil y que se ajuste a cualquier presupuesto, es probable que elegir esta balanza electrónica sea el mayor de los aciertos.


COOKING, the kitchen company.


BIMI, un superalimento al alcance de todos. Qué propiedades tiene y cómo se cocina el bimi


El BIMI es una hortaliza originaria de Japón, variedad natural entre el brócoli y el kai-lan (col china), también llamado 'baby broccoli' o 'broccolini'. Seguro que te suena porque a estas alturas ya habrás escuchado o leído maravillas sobre él. 
Es tierno (su tallo resulta muy similar en textura y sabor a los espárragos trigueros) y tiene un sabor suave y delicado.

BIMI es rico en nutrientes, tiene; hierro, calcio, acido fólico, zinc, vitamina c, antioxidantes y potentes sustancias antiinflamatorias y anticancerígenas.



BIMI es 100% comestible, es decir, se aprovecha todo ya que se come tanto el florete como el tallo.
Puede presumir abiertamente de suponernos cero desperdicio por lo que cada céntimo de su precio (entorno a los 2€ la bandeja) estará perfectamente invertido.
Viene en bandejas, limpio, listo para usar, lo que resulta indudablemente práctico y super cómodo cuando disponemos de poco tiempo para cocinar pero pretendemos comer de una manera saludable.

¿Dónde se cultiva?

Se cultiva en el sureste e interior de la península (zonas como Murcia, Albacete, Granada, Aragón e incluso Soria son los principales focos de producción del BIMI), lo que lo convierte en una elección sostenible. No viaja cientos de miles de km como otros denominados 'superalimentos' hasta llegar a nuestra cesta de la compra con el consiguiente impacto medioambiental que esto implica. 

¿Cómo puedo incluirlo en en mi cocina?

En infinidad de recetas:
- Puedes consumirlo crudo pero cocinado a la plancha (un chorrito de aceite de oliva virgen extra y unas escamas de sal bastarán para aderezarlo) o al vapor (en papillote junto con pescados como salmón con vinagreta de mostaza y miel o merluza con un trocito de mantequilla, ralladura de limón y pimienta negra o ajo laminado y perejil fresco ligeramente rehogados en aceite de oliva virgen extra) se convierte en un manjar. 
Cocinarlo tan solo te llevará entre 3 y 5 minutos, depende el punto que quieras darle. 
También puedes saltearlo junto con otros vegetales (y unas gotas de aove u otro aceite más exótico como sésamo o cacahuete, jengibre, ajo y añadirle un chorrito de salsa de soja, vinagre de arroz o sake) como si de un 'wok' se tratase.

Puedes servirlo solo o como guarnición de carnes o pescados. Como ingrediente en platos de pasta, en revueltos con huevo y unos taquitos de jamón ibérico, en arroces, ensaladas (con fresas, unas avellanas, queso feta y vinagreta de soja, te sorprenderá descubrir lo mucho que te gusta) o cremas de verduras (en este caso no lo tritures, saltéalo y colócalo encima a modo de decoración, como harías con unas yemas de espárragos verdes).




¿Un secreto?
Yo lo cocino en el microondas, dentro del estuche al vapor, y lo tengo listo en 4 minutos. Tardo más tiempo en decidir si voy a tomarlo solo o como guarnición de algo.

BIMI es la esencia del brócoli y está cada vez más cerca de ti. No le des de lado, la próxima vez que te cruces con él llévalo a casa y dale la oportunidad que merece. Si te gusta el brócoli te va a gustar, si no te gusta el brócoli te va a gustar también.



4 cremas de verduras sencillas que te harán triunfar. Recetas y trucos para conseguir el puré de verduras perfecto


Prepararlas no entraña ningún misterio pero que resulten sabrosas y apetecibles ante los ojos de nuestros comensales ya es otro tema y requiere ciertas habilidades. Seguro que te resultan familiares las caras lánguidas o los ceños fruncidos cuando a la pregunta '¿Qué comemos hoy?' contestas 'Crema de verduras'.
Bueno pues vamos a intentar que esto deje de ser así y no solo que nuestras nuevas cremas de verduras gusten a todos, sino que las esperen con muchas ganas e impaciencia por usar la cuchara.


Crema de calabacín y guisantes


La elaboración es la misma en todas las cremas de verduras de las que hablaremos a continuación, tan solo debes poner los ingredientes en una olla (tradicional o rápida, tu decides) y cocinarlos (adaptando el tiempo según el método de cocción que hayas elegido, desde los 15 o 20 minutos en olla rápida a los 35 o 40 en una cazuela convencional), así de sencillo.
También puedes optar por saltear o sofreír la verdura antes de cocerla, te llevará más tiempo pero realmente merece la pena, conseguirás caramelizar los azúcares que la verdura contiene de manera natural y esto repercutirá directamente en el resultado. Potenciarás el sabor de todos los ingredientes y eso es un 'sí' rotundo.

Aunque lo realmente importante llega a la hora de triturar, este paso es el que sin duda marca la diferencia. Resulta fundamental batir durante un rato largo, mínimo entre 6 y 8 minutos, para integrar perfectamente todos los ingredientes y conseguir una crema melosa y delicada. Eso sí, te aconsejo utilizar un robot de cocina (Thermomix o similar), si usas un aparato con sistema de batido en jarra te dará menos pereza, no te cansarás, y triturarás durante más tiempo que si empleas la batidora de brazo tradicional.

Pero el truco definitivo es servir tus cremas con diferentes guarniciones como arroz basmati (simplemente cocido, es muy aromático y queda delicioso, en especial si lo utilizas para acompañar la última de las cremas que comentaremos más abajo), espeltaquinua u otro tipo de cereal cocido previamente, picatostes caseros (son fáciles de hacer con pan del día anterior o pan de molde cortado en pequeños dados, además puedes variar sus sabores; tomate y orégano, ajo y albahaca, curry, pimentón etc), legumbres cocidas (garbanzos, lentejas coral etc) o verdura salteada con un poquito de aceite de oliva virgen extra y unas escamas de sal (puntas de espárragos verdes, pequeños arbolitos de brócoli o bastones de delicioso bimi, hongos Portobello, tiras de pimientos de diferentes colores etc).

Resumiendo, utiliza ingredientes variados y muy frescos, huye de aquellos demasiado 'contundentes' como nata o mantequilla y bate, bate y bate como si no hubiera un mañana.

*Acompañamientos o 'toppings' con los que servimos la crema


CREMA DE CALABAZA

La crema de calabaza está en el 'top favoritos' de todo aficionado al cuchareo que se precie. Con la llegada del otoño alcanza su máximo esplendor, los mercados se llenan de este fantástico fruto naranja y es casi imposible resistirse a una de las muchas ideas que nos asaltan desde los recetarios y que llevan calabaza como ingrediente principal.

Ingredientes:

·300 gr de calabaza (aproximadamente) ·2 o 3 patatas (medianas tirando a pequeñas) ·1 manzana pequeña ·1 puerro (la parte blanca) ·1 cebolla  pequeña ·1 diente de ajo ·aceite de oliva virgen extra ·agua ·sal ·una pizca de curry ·pimienta recién molida
*mezcla de semillas (calabaza, girasol, lino, chía, cañamo etc)


CREMA DE CALABACÍN Y GUISANTES

Sencilla y sorprendente, acabo de descubrirla y ya se ha ganado un puesto de honor en mis básicos a la hora de organizar nuestro menú semanal.

Ingredientes:

·1 calabacín ·3 patatas medianas ·1 zanahoria pequeña ·1 puerro ·300 gr de guisantes finos congelados ·agua ·sal.
*queso fresco batido o yogur griego al natural y semillas o frutos secos.



CREMA DE ESPINACAS Y PUERRO

Puede que sea con la que más complicado tenga convencerte de que te animes a entrar de lleno en el maravilloso mundo de los vegetales, pero te prometo que es una delicia y que seguro que si la pruebas repites.

Ingredientes: 

·1 bolsa de espinacas frescas (300 gr aproximadamente) ·2 patatas ·1 puerro ·1 cebolla pequeña ·agua ·sal
*queso gorgonzola y picatostes caseros de pan con ajo


CREMA DE BONIATO Y COCO

Exótica pero de aroma y sabor suaves y muy agradables, cálida y reconfortante. Resulta ideal para tomar tanto como aperitivo —si la sirves en pequeños vasitos— o como plato principal si buscas ideas sorprendentes y ligeras para renovar tu repertorio de platos de cuchara.

Ingredientes:

·750 gr de boniato ·1 lata de leche de coco ligera ·caldo de verduras (la medida serían 2 latas) ·1 trocito de jengibre fresco rallado ·1 cucharadita de comino en polvo ·sal ·pimienta negra recién molida
*cilantro picado, unos copos de coco al natural, ralladura de lima y un poquito de sriracha (picante, totalmente opcional)



¡Espero que te gusten!

Fuente de las recetas: webos fritos, propia


Ensalada de pera y gorgonzola con nueces pecanas y bacon


Si alguna vez tuviera que elegir algo que llevar para subsistir hasta el fin de mis días en una isla desierta, probablemente los ingredientes necesarios para preparar esta ensalada de pera y gorgonzola irían directos a mi maleta.

Combina sabores y texturas de una forma equilibrada y sorprendente, te encantará si nunca la probaste hasta ahora porque a pesar del escaso trabajo que supone prepararla siempre es un deliciosa opción.

Esta versátil ensalada puede ser lo que la pidas; una comida completa, un entrante perfecto o una cena ligera y apetecible, todo depende del tamaño de la ración que tengas pensado servir o servirte.




Próximamente nos centraremos en su versión 'templada' o 'tibia', una prima hermana de esta ensalada que de cara a otoño puede que tenga mucho que decir en tu cocina.



INGREDIENTES (ingredientes para una 1 persona)

· Mezcla de brotes tiernos de ensaladas variadas (elige tus favoritos)
· Una pera 
· 2 o 3 lonchas de bacon ahumado
· 25 gr de queso gorgonzola (dulce o picante, el que prefieras)
· Entre 6 y 8 nueces pecanas
· Una cucharada sopera de piñones
· Una cucharada de pasas de Corinto

-Aliño-
· 1 cucharada de aceite de oliva virgen extra
· 1/2 cucharada de vinagre de Jerez
· Un poquito de miel
· 1 cucharadita de mostaza antigua
· Una pizca de sal
· Una pizca de pimienta negra recién molida



ELABORACIÓN


1. Pon las lonchas de bacon en un plato apto para microondas, cubre con una tapa antisalpicaduras y programa 3 minutos a máxima potencia. Reserva hasta que el bacon pierda temperatura y puedas manipularlo sin quemarte.

2. Coloca en el fondo de un plato o cuenco la mezcla de brotes de ensaladas variadas, añade el queso troceado, las nueces pecanas, los piñones —que si lo deseas puedes tostar previamente, cosa que te recomiendo—, las uvas pasas y por último el bacon (que a estas alturas ya estará tibio y habrás podido cortarlo en tiras con la ayuda de unas tijeras) y la pera lavada (la usamos con piel) y laminada.




3. Pon los ingredientes del aliño en un bote con tapa, agita enérgicamente hasta que formen una emulsión y sirve sobre la ensalada.

4. Lleva a la mesa y disfruta.


-Consejos-

· Puedes sustituir las nueces pecanas por nueces comunes si te resulta difícil encontrarlas o sustituir el bacon por tiras de fiambre de pavo para una versión mucho más ligera pero igual de fantástica.
· Puedes sustituir la miel por sirope de arce, lo he probado y también queda delicioso o puedes poner vinagre de Módena en lugar de vinagre de Jerez, en esta receta sí que tiene sentido.
· Puedes añadir unos trocitos de tomate seco en aceite de oliva o poner un par de dientes de ajo negro, no te quedes con las ganas, tanto el sabor de unos como de otros encaja de maravilla con el resto de ingredientes.


¡Espero que te guste!

Fuente de la receta: propia


El brownie que quería ser coulant. Receta de pastel de nueces y chocolate


Un postre de chocolate y nueces, oiga ¿Quién da más?
El brownie probablemente sea el error más delicioso de la historia de la humanidad, la excusa perfecta para pecar, un bizcocho o tarta americano que se suele tomar acompañado de helado de vainilla y salsa de (más) chocolate. Una combinación imbatible que nunca empalaga y que siempre triunfa.

Pero de lo que hoy hablamos es de un error doble, vamos a sumar el mío —ahora paso a describirlo con detalle— al que allá por 1897 cometió aquel cocinero americano.
Resulta que por un error de cálculo en el tiempo de horneado, lo que pretendía ser un brownie tradicional se convirtió ante mis horrorizados ojos frente a un grupo de amigos invitados, en un simpático coulant rectangular y plano. Sin querer acababa de propiciar en mi cocina una nueva mutación en este bizcocho de chocolate, había creado un pastel con una crujiente y agradable corteza pero un interior jugoso y al borde de la catástrofe, muy rico, pero al borde de la catástrofe al fin y al cabo.
El pobrecillo 'brownie' al parecer nació maldito, no dejamos de atentar tanto contra su fórmula como contra su proceso de cocinado jajajaja.





No os contaría todo esto si al probarlo no hubiésemos llegado a la conclusión de que el error perpetrado era perdonable e incluso beneficioso, ya que el resultado —servido con el helado de vainilla pertinente— era una digna salida para tomar a cucharadas, eso sí, para todos aquellos que no hemos nacido con el don de la repostería.



INGREDIENTES

· 350 g de azúcar
· 300 g de mantequilla
· 400 g de chocolate negro especial postres
· 5 huevos
· 1 cucharada de extracto de vainilla
· 1 pizca de sal
· 150 g de harina de trigo
· 180 g de nueces (el peso se refiere a ellas ya peladas)



ELABORACIÓN

1. Pon la mantequilla en un cuenco apto para microondas y derrite.

2. Haz lo mismo con el chocolate, pero eso sí, en intervalos cortos de tiempo —de unos 30 segundos como máximo— para evitar que se queme.

3. Mezcla la mantequilla con el chocolate hasta que ambos ingredientes queden completamente integrados. Añade el extracto de vainilla y mezcla de nuevo. Reserva unos minutos para que la mezcla se enfríe antes de continuar con el siguiente paso.

4. Incorpora el azúcar y mezcla hasta conseguir que quede una mezcla homogénea.

5. Añade los huevos (primero tres, mezcla enérgicamente con unas varillas e incorpora los otros dos) y la sal.

6. Finaliza añadiendo la harina tamizada y las nueces troceadas (reservando un puñado de ellas enteras para repartir por toda la superficie justo antes de llevarlo al horno)

7. Elige una bandeja de unos 25x20 cm (la mía es de 25x18cm exactamente) y fórrala de papel para hornear.

8. Vierte la mezcla de brownie, da unos golpecitos para que se asiente y coloca las mitades de nuez. Yo lo hice intentando marcar porciones imaginarias que más tarde delimitaran por dónde debíamos cortar.





9. Lleva al horno, que habrás precalentado sin aire, arriba y abajo a una temperatura de entre 170º y 180º, durante unos 40 minutos. Yo lo horneé a 170 º y en inicio programé 35 minutos pero me pareció poco tiempo (menos mal...) y añadí otros 5 minutos más.

10. Saca del horno, deja reposar y disfruta de este cremoso, intenso y fantástico doble error pero que a estas alturas ya es intencionado.




-Consejos-
Si lo guardas en un Tupper hermético dentro de la nevera aguantará perfectamente varios días, pero no solo eso, es que el paso del tiempo le sienta de maravilla a este brownie con ínfulas de coulant con corazón fundente.

¡Espero que te guste!

Fuente de la receta: propia